Maceración
La maceración es la técnica mediante la cual pasamos moléculas desde un vegetal a un líquido. Las más habituales son la maceración en agua, en alcohol o en aceite. La primera sirve para extraer sustancias polares (solubles en agua), la maceración en aceite sirve para extraer moléculas apolares, y la maceración en alcohol, para sustancias con polaridad intermedia. El líquido obtenido se denomina extracto o macerado, y los extractos alcohólicos y aceitosos tienen la ventaja de durar muchos meses manteniendo sus propiedades intactas.
Nosotros hemos realizado maceraciones de vegetales interesantes por una u otra razón que tenemos en nuestro huerto: romero, limón, fresas y guindillas.
Maceración de Romero en alcohol de uso tópico
Con esta maceración pretendemos obtener un extracto rico en Rosmarinicina, una molécula que produce vasodilatación y elimina las molestias producidas por las contracturas, y que además tiene eficacia comprobada científicamente en el fortalecimiento y crecimiento del cabello.
Recogemos hojas de romero sin restos de tallos, las sumergimos en alcohol de 96 º, procurando que las hojas queden sumergidas y no toquen el aire y que no queden burbujas de aire entre ellas (éstas dos ultimas cosas son muy importantes, porque sino, se oxidan y el líquido resultante tiene un mal aspecto y color).
Una vez listo, nos llevaremos muestras de nuestro alcohol para usar sobre la piel para casos de contracturas.
Maceración de Guindillas en aceite
Con esta maceración pretendemos obtener un extracto rico en Capsaicina, la molécula que hace que la guindilla pique. Precisamente, esta molécula aplicada en la piel cerca de las terminaciones nerviosas de las zonas que duelen, anestesian los nervios aferentes y calman el dolor, por lo que se usan parches de capsaicina que se pueden comprar en farmacias para dolores lumbares o de espalda en general. También podemos usar este aceite para aliñar platos en casa, y nos llevaremos una muestras al final del proceso.
Maceración de fresas y cáscara de limón en aguardiente
Con esta maceración pretendemos obtener las sustancias que dan sabor y aroma a estas frutas para que pasen al alcohol. Tanto las fresas, como los limones, son de nuestro huerto, del limón sólo usaremos la parte externa de la cáscara (sin la parte blanca, que amargaría), las fresas maduras las cortamos en tacos pequeños y las sumergimos en el aguardiente.
Después de terminada la maceración (15 días), colaremos la fruta y prepararemos un licor ligero rebajando el macerado con agua y azúcar. Evidentemente, no podremos llevarnos ni probar estos últimos extractos, pero aprenderemos un uso tradicional muy extendido en nuestro país y que es la base de la industria licorera de zonas de nuestra comunidad como Almendralejo.
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Todos estos procesos deben descansar en oscuridad y cada recipiente debe ser removido periódicamente para asegurarnos de la eliminación de burbujas de aire. Después de 15 días tendremos nuestros macerados, que podremos usar tal cual o como base para otras preparaciones.




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